El pionero de la
epidemiología, “el Dr. John Snow proporcionaría, allá por 1854, el clásico ejemplo de este concepto cuando cartografió la incidencia de los casos de cólera en un mapa del distrito de SoHo en Londres. Este protoSIG permitió a Snow localizar con precisión un pozo de agua contaminado como fuente causante del brote”. (Wikipedia)Esta localización de fuentes en epidemiología es uno de los ejemplos mas citados de la utilidad que tiene el estudio de las distribuciones geográficas en los SIG, hoy extendida en este campo al análisis de vectores y poblaciones infectadas, poblaciones de riego o distribución de recursos sanitarios ,etc…
Es fácil dejar volar la imaginación y recrear ese momento, la imagen «un mapa lleno de chinchetas». Desgraciadamente las fechas de la invención de la chincheta son demasiado próximas a nosotros para que esa imagen sea relidta. Además surge la duda mas que razonable de que el hombre se ha preguntado el porque de las distribuciones espaciales de una determinada realidad desde mucho antes de la aparición de los SIG, punteando sobre los mapas con los más variopintos utensilios.
Esta nota no busca conocer cuál fue el primer mapa temático, quién fue su autor o qué buscaban en el análisis de los patrones geográficos, tarea que corresponde a historiadores y geógrafos, (si conoces alguno de ellos no dudes en enviar la referencia), sino ser un sincero y caluroso homenaje a todos aquellos que sentados sobre un mapa han registrado la localización de algo y se han preguntado ¿Por qué?. Hoy especialmente si es en tema de salud, como los profesionales españoles de la medicina, que esos sí, con chinchetas sobre mapas provinciales observaron como la aparición de casos sobre el síndrome de la colza se propagaba en el tiempo siguiendo la dirección de carreteras.




muy interesante, y a la fecha usar chinchetas sobre mapas impresos sigue siendo romántico.
🙂